Hagamos un trato:
yo dejo de escribir tu nombre
tan seguido y sin tinta. Pero
a los pocos minutos
naces siendo letras, así podré acariciarte con mi mirada.
No me di por vencida: me fui a dormir y entre sueños y fantasías, te fui inventando poco a poco.
Todavía con colores en las manos, te terminé de imaginar ...y al tercer suspiro, apareciste.
Y sí, mi vida se volvió un suspiro eterno.
Ahora que existes, mi mirada te tiene
qué acariciar, se ha acabado el papel, las hojas y todo aquello
donde yo pueda inventarte
y formar nuestro mundo alterno.... tú letras, yo carne y hueso.
He comenzado a comerme páginas
de libros virtuales e impresos,
pero sólo he conseguido perderte entre tantas y tantas letras..
He despertado y en este mundo real,
tampoco tengo tinta ni papel.
Ni a ti. No obstante, añoro a ese ser
llamado tú con el que compartí
un planeta distinto por algunos minutos....
No volveré a verte
a menos que pueda volver a inventarte a tu imagen y semejanza:
ansiarte es mi mejor arte.
Mi plan C?? el B nunca lo diseñé,
me da la bienvenida a la mitad de mi deseo: dormiré el resto de mis suspiros, pero sin sentirte otra vez.
No me di tiempo de revivirte.
Me pregunto si los recuerdos
podrán convertirse en memorias
y las memorias en papel y el papel en ti, y tú en Mi....
Este mundo tan lejos
de lo alternativo,
tan alejado de lo común y tan lejano de lo cotidiano, se ha acercado a todo de nuevo porque no estás en él.
Ya no es mundo, es obscuridad
y yo necesito tus colores para soportar el eterno sueño en el que me hundí.. Estoy muerta.
Aún así, existimos alguna vez y me es imposible olvidarnos.
Me gusta recordar(nos).
Pero lejos, totalmente lejos
de nosotros, necesito un manual para no enamorarme de ti....
Besisimos


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