Powered By Blogger

miércoles, 27 de junio de 2012

Un trato 1

Eres como el sol de un atardecer.
Aquél que es golpeado
por ramas de árboles
a millones de kilómetros de él
si lo observas desde tu ventana, y por más que lo evito, a través del reflejo me sigue(s) abrazando con calor.

(Lejano. ¿Eres demasiada tentación como para poder acercarme a ti?).

Del cielo nunca cayó el manual,
el manual para no enamorarme de ti.
Y así como te inventé, tuve que construirlo con el resto de sueños y palabras que guardé y cargué:
aquellas que no pude susurrarte
durante esos minutos que escribia nuestra historia.

No preguntes por qué.

Quizás el cielo de nuestro mundo alterno sí lo hubiera enviado
junto con una luna y seis estrellas, pero...
¿qué necesidad de leerlo allá
si en él vivíamos tú y yo?

Quizá, quizá...
¡quizá nada!

Regla número uno,
escribo en el cielo mezquino:
Jamás nos conozcamos.
No vivos, ni muertos ni en sueños.

Perderte me mataría y así no podría extrañarte o sufrir tu ausencia
(por lo único que vale la pena
sentir profundo dolor).

Regla número dos:
buscar una alternativa a la primera norma... nos conocimos (y de las tres formas).

Por ende, estoy muerta de nuevo.
Así es... por miedo a dejarte de escribir he perdido la cuenta de cuántas veces ha sucedido.

No obstante, supuse erradamente:
aun muerta, puedo envolverme en tu presencia inexistente.

Regla número tres:
no pretender que aprendiendo a volar
podré regresarnos a aquel mágico planeta. Ni siquiera voltear a admirar al cielo tecnicolor
pues me recordaría el color de tus besos.

Regla número cuatro:
por cada frase que recuerde de nuestra conversación,
inventaré mil crueles respuestas.

Regla número cinco:
mirar nuestra foto con insistencia
y ternura no te traerá físicamente a mi lado. Sólo me restregará lo que he perdido por falta de pluma, papel e inspiración.

Regla número seis:
Abrazar la almohada en la que dormiste y dejaste impregnada
de aroma. Tú me dejarás soñar tranquila, mas no contigo.

Regla número siete:
prohibido comunicarme contigo mediante acordes de piano.

Regla número ocho:
leer páginas sueltas no me hará encontrar las letras que te conforman.
Tampoco las empastadas ni las que están apunto de ser publicadas.

Regla número nueve:
fantasearnos no desaparecerá por completo la hostil realidad:
ya que existes. (existimos)

Regla número diez:
si quiero revivir, olvida todo lo anterior y calla tanta insistencia con un beso.

Vivir y escribir; solo asi en mi podras existir.

"Posdata, sé que no me buscabas, pero me encontraste".

Besisimos para ti...

No hay comentarios:

Publicar un comentario